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Educación rural en Colombia: entre los procesos de formación y problemáticas sociales y económicas




Ana María León

Red Temática de Investigación en Educación Rural


El Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) es una plataforma para el pronunciamiento público, impulsado por el Campo Estratégico en Modelos y Políticas Educativas del Sistema Universitario Jesuita (SUJ). Su propósito consiste en la construcción de un espacio de análisis informado y de posicionamiento crítico de las políticas y las reformas educativas en México y América Latina, arraigado en la realidad social acerca de las injusticias del sistema educativo, y recupera temas coyunturales y estructurales en relación con la agenda educativa vigente


La educación como práctica de la libertad, al contrario de aquella que es práctica de la dominación, implica la negación del hombre abstracto, aislado, suelto, desligado del mundo, así como la negación del mundo como una realidad ausente de los hombres.
Paulo Freire

Colombia es el segundo país más desigual de América Latina, según el informe del Banco Mundial en 2020, en el cual se explicita que, si bien el país presentaba esta situación desde antes de la pandemia por Covid-19, su impacto ha aumentado la desigualdad “empujando el coeficiente de Gini hasta 0.54 en 2020 y arrastrando a alrededor de 3.6 millones de personas más a la pobreza” (Portafolio, 2021, párr. 3). Lo anterior deriva de múltiples factores tales como la persistencia intergeneracional en materia de ingresos, los altos índices de pobreza y el fuerte impacto de la pandemia en la economía del país; sin embargo, el estudio señala que una de las causas fundamentales de este índice se sitúa en la educación.

La educación se encuentra asociada directamente al progreso de la sociedad; por esa razón, situarla como una de las causas de desigualdad en el país se debe a que en varias zonas de Colombia ésta no es de calidad y no responde a las necesidades propias de las comunidades. Específicamente en las zonas rurales, a pesar de las iniciativas que han surgido por parte del Ministerio de Educación Nacional desde el Contrato Social Rural (1996), aún es posible evidenciar un alto nivel de deserción, dificultades de acceso y permanencia de niños, niñas y jóvenes, e incluso de maestros, así como problemas de infraestructura, entre otros que se enunciarán más adelante.

El interés gubernamental por desarrollar iniciativas centradas en la educación rural surge desde los acuerdos establecidos en el Contrato Social Rural (1996), en el cual se planteó la necesidad de garantizar una educación de calidad para la población en las zonas rurales. A partir de esa fecha se han presentado diferentes acciones que buscan esta garantía, tales como lo establecido en el Consejo Nacional de Política Económica Social 3056 (CONPES), en el que se autorizó el préstamo de veinte millones de dólares del Banco Mundial para la implementación del Programa de Educación Rural (PER) en su primera fase, que se desarrolló entre 2001 y 2007.

En esta misma vía, a partir de lo expuesto en el CONPES 3500, se autorizó el préstamo de cuarenta millones de dólares para la consolidación e implementación del PER, fase II (Cobertura con calidad para el Sector Educativo Rural) entre 2009 y 2015; en 2016 se llevó a cabo la estructuración del Plan Especial de Educación Rural (PEER) a raíz de la firma del Acuerdo de paz, el cual se fortaleció a través de lo expuesto en el CONPES 3932 de 2018, en relación con la puesta en marcha el Plan Marco de Implementación, que permitió compilar una serie de estrategias educativas en diferentes niveles para atender a los municipios con Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PEDET) (Ministerio de Educación Nacional, 2022).

Producto de la implementación de la primera y la segunda fase del PER, el Ministerio de Educación Nacional realizó un primer informe de resultados. El PER I se estructuró a partir de cuatro componentes: Cobertura con calidad, Fortalecimiento institucional, Convivencia escolar y Media Técnica Rural; y el PER II se centró en tres componentes: Mejoramiento de la capacidad de gestión de las secretarías de educación municipales y departamentales, Fortalecimiento de la gestión de las sedes educativas rurales y Fortalecimiento del Ministerio de Educación Nacional para la coordinación, el seguimiento y la evaluación del programa.

Algunos de los logros del PER I se sitúan, específicamente, en la creación de cupos para ampliar la cobertura, con lo que se beneficiaron 781 739 estudiantes en 725 municipios de 27 departamentos; se fortaleció la capacidad de gestión de los departamentos y municipios a través de procesos participativos y se conformaron de equipos para la ejecución y desarrollo de subproyectos departamentales, se capacitó a 27 183 docentes y se implementaron modelos educativos flexibles en el nivel Preescolar (Preescolar escolarizado y no escolarizado), en Básica Primaria (Escuela Nueva y Aceleración del Aprendizaje) y Básica Secundaria (Postprimaria y Telesecundaria), en media rural y, en educación para jóvenes y adultos: Sistema de Aprendizaje Tutorial (SAT), Servicio de Educación Rural (SER) y Educación Continuada con metodología CAFAM.

Algunos de los logros del PER II son: 36 secretarías de educación beneficiadas con el PER, el cual intervino en el país 7 226 sedes educativas del sector rural, de 36 entidades certificadas y tuvo presencia en 72% de los municipios no certificados. De igual manera, se implementaron estrategias para mejorar la calidad educativa como es el Desarrollo Profesional Situado (DPS),[1] el fortalecimiento en lengua extranjera, así como de lectura y escritura; se desarrollaron procesos con 48 Escuelas Normales Superiores, así como Proyectos Educativos Comunitarios (PEC) –26 grupos beneficiados y Proyectos Pedagógicos Productivos (PPP) que favorecieron a 105 sedes y 97 establecimientos educativos (Ministerio de Educación Nacional, 2022).

En el informe, además de presentar los resultados de la implementación del PER I y PER II, se brinda una serie de recursos y material que permiten reconocer tanto los antecedentes de la educación rural en el país, como los manuales para la formulación y ejecución de los Planes de Educación Rural, secuencias didácticas, cartillas para el uso efectivo del tiempo en el aula, insumos que se consolidan como información clave para comprender las iniciativas gubernamentales en torno al fortalecimiento de los procesos de formación en las zonas rurales.

Sin embargo, a pesar de la incidencia y la relevancia de dichas iniciativas, es necesario mencionar, como una acción fundamental para reconocer la realidad de la educación rural en Colombia, las diferentes problemáticas que aún se presentan y que son patentes, tales como el alto nivel de deserción, en contraposición con el aumento en la cobertura reportada por el Ministerio de Educación Nacional, específicamente en las zonas rurales afectadas por el conflicto armado tales como Arauca, Norte de Santander y Cauca, por nombrar algunas, pues los padres prefieren no enviar a sus hijos a las escuelas por cuestiones de seguridad y por el temor que genera que los niños, niñas y jóvenes sean blanco fácil de los grupos al margen de la ley, sumado al hecho de que las acciones propias de estos grupos ocasionan el desplazamiento de la población y el abandono de las actividades productivas, así como la interrupción de las clases, la destrucción de las escuelas y la intimidación a familias y maestros (Bautista y González, 2019) o, como en otros casos, no contar con instituciones educativas para cursar los grados de Educación Media (grados décimo y onceavo) a las cuales puedan acceder, por lo que los padres deciden que los jóvenes se dediquen a actividades laborales que aporten al sostenimiento del hogar, y esto genera que no regresen a la escuela.

Otra de las problemáticas que afecta la educación en las zonas rurales se sitúa en la inversión y el uso de los recursos destinados para las instituciones educativas, pues si bien el Ministerio de Educación Nacional contó para 2022 con un presupuesto de 49.2 billones de pesos, “no existe una división administrativa ni financiera que permita saber a ciencia cierta cuántos recursos se destinan al sector rural” (Echeverri, 2022, párr. 5), lo que dificulta el seguimiento frente a la uso de estos recursos y su impacto en las zonas rurales; asimismo, estudios como el realizado por Fedesarrollo en 2019 (citado por Echeverri, 2022) enfatiza en la necesidad de una mayor inversión en la educación rural tomando en cuenta, precisamente, las características de los territorios y el aporte de las diferentes actividades que se realizan en la ruralidad al desarrollo y progreso de la sociedad.

De igual manera, otra problemática latente desde hace décadas, pero que se visibilizó de manera más contundente a raíz de la pandemia es la falta de acceso a Internet, lo que, sin duda, aumenta las brechas que existen en materia de educación en lo rural y lo urbano, así como los diferentes procesos que se desarrollan con los estudiantes. El último informe de los Observatorios y Centros de Pensamiento en Educación citado por Portafolio (2022) evidencia que 70% de las instituciones rurales en el país no tiene acceso a Internet, específicamente “en la Amazonia, 94% de los centros educativos carece de Internet, mientras que en la zona urbana sólo 14% pasa por esta situación” (párr. 7); en segundo lugar se ubica la región Pacífica, en la cual 82% del sector no tiene acceso a Internet y, en el Caribe, 74%, cifras realmente preocupantes tomando en cuenta la influencia de las nuevas tecnologías en la educación y su importancia en el fortalecimiento de las estrategias pedagógicas de los maestros de cara a la realidad del mundo de hoy.

Finalmente, una última problemática que varios expertos han señalado como una de las causas principales de la calidad de la educación en Colombia tiene que ver con los maestros pues, por un lado, las condiciones laborales (bajos salarios, dificultades de acceso a las instituciones, cantidad de actividades adicionales a su práctica pedagógica, entre otras), así como los problemas asociados a la formación y cualificación (específicamente en la dinámica de las escuelas multigrado y por las características de los entornos rurales), tiene una incidencia directa en la educación en las escuelas rurales, y a esto se suman, tal como señala Echeverri (2022) “el abandono que incluye las largas distancias, la falta de materiales y la precariedad en infraestructura y servicios públicos” (párr. 17).

Como es posible evidenciarlo, se han dado avances importantes en la educación en las zonas rurales en Colombia, los cuales se centran en lo formativo y se traducen en experiencias pedagógicas significativas que se han consolidado como una hoja de ruta para otros maestros en diferentes escuelas del país; sin embargo, es necesario reconocer y focalizar el análisis en las problemáticas que afectan la calidad de la educación, la permanencia de estudiantes y maestros y generan todo tipo de incertidumbres frente al desarrollo y avance de las comunidades en la medida en que se reconoce el papel de la educación como posibilidad de equidad, igualdad y progreso.

Referencias


Bautista, M., y González, G. (2019). Docencia Rural en Colombia: Educar para la paz en medio del conflicto armado. Colombia: Fundación Compartir. https://www.compartirpalabramaestra.org/documentos/invescompartir/estudio_docencia-rual-en-colombia-educar-para-la-paz-en-medio-del-conflicto-armado.pdf

Echeverri, E. (2022, 10 de noviembre). La educación rural en Colombia se enfrenta a deserción escolar, falta de recursos y corrupción. Revista Semana. https://www.semana.com/educacion/articulo/la-educacion-rural-en-colombia-se-enfrenta-a-desercion-escolar-falta-de-recursos-y-corrupcion/202242/

Freire, P. (1967). La educación como práctica de libertad. México: Siglo XXI Editores. https://asslliuab.noblogs.org/files/2013/09/freire_educaci%C3%B3n_como_pr%C3%A1ctica_libertad.pdf_-1.pdf

Ministerio de Educación Nacional (2022, 14 de agosto). Potenciando prácticas de enseñanza aprendizaje en la Educación Rural. Colombia Aprende. https://www.colombiaaprende.edu.co/contenidos/coleccion/educacion-rural

Portafolio (2021, 27 de octubre). Colombia, el segundo país más desigual de América Latina. https://www.portafolio.co/economia/gobierno/colombia-es-el-segundo-pais-mas-desigual-de-america-latina-segun-el-banco-mundial-557830

Rodríguez, D. (2022, 17 de noviembre). El 70% de colegios rurales no tienen acceso a Internet. https://www.portafolio.co/economia/el-70-de-colegios-rurales-no-tienen-acceso-a-internet-574218

[1] Esta estrategia consiste en la formación y acompañamiento a docentes y directivos docentes rurales en torno a la reflexión sobre el uso efectivo del tiempo en el aula, así como la orientación de las prácticas pedagógicas hacia la calidad y para que favorezcan los aprendizajes de los estudiantes.

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