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Para un deporte para todas y todos en la nueva escuela mexicana




María del Pilar Rodríguez Martínez

Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO)


El Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) es una plataforma para el pronunciamiento público, impulsado por el Campo Estratégico en Modelos y Políticas Educativas del Sistema Universitario Jesuita (SUJ). Su propósito consiste en la construcción de un espacio de análisis informado y de posicionamiento crítico de las políticas y las reformas educativas en México y América Latina, arraigado en la realidad social acerca de las injusticias del sistema educativo, y recupera temas coyunturales y estructurales con relación a la agenda educativa vigente.


El Plan Sectorial de Educación 2020-2024 contempla entre sus seis prioridades centrales el deporte para todas y para todos, del cual se desprende el objetivo de “Garantizar el derecho a la cultura física y a la práctica del deporte de la población en México, con énfasis en la integración de las comunidades escolares, la inclusión social y la promoción de estilos de vida saludables”. Desde hace más de 15 años, el tema de estilos de vida saludables, asociado principalmente a la conducta alimentaria y a la vida activa, han ido cobrando mayor relevancia. Los datos generados por fuentes a nivel nacional como la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018 (ENSANUT) o el INEGI muestran que la práctica de actividades físico-deportivas en niños y jóvenes en el país es limitada, situación que trae consigo problémicas relacionadas con sobrepeso y obesidad, así como afectaciones en el desarrollo físico y mental de los niños y jóvenes mexicanos.


Por otro lado, se reconoce que los contextos físico-deportivos son excelentes escenarios para promoción de valores tales como: la convivencia, la cooperación, el trabajo colaborativo, la resiliencia, el respeto, la superación etc., que no sólo abonan al desarrollo integral del educando, sino que también favorecen su crecimiento personal y social. Tales aspectos no son menores en una sociedad como la nuestra, que da señales alarmantes de un resquebrajamiento del tejido social.


A partir del reconocimiento de estos aspectos, el Plan Sectorial de Educación y los respectivos marcos curriculares de educación preescolar, educación básica y educación media superior, hablan de la necesidad de colocar la vida saludable, el cuidado socioemocional en su dimensión del cuidado corporal y las actividades físico-deportivas como ejes sustantivos de la Nueva Escuela Mexicana.


Lo anterior, si bien es altamente relevante por los aspectos señalados, plantea una serie de retos y consideraciones en el sistema escolar mexicano que vale la pena resaltar.

  • Una de las problemáticas claramente identificadas es el notorio déficit en la práctica de actividades físico-deportivas que tienen las escuelas en el país. Las horas que curricularmente se asignan a la educación física, no cubren con las recomendaciones internacionales de actividad física para niños y jóvenes de 60 minutos diarios, por lo que es necesario mayor tiempo destinado a la activación física dentro de las escuelas, tanto a nivel curricular como no curricular.

  • Si bien el deporte, la actividad física y la recreación son excelentes vehículos para el desarrollo de competencias para la vida que abonen al fortalecimiento de habilidades personales y sociales de los participantes, dichas competencias no se desarrollan sólo por ser parte de un evento o actividad deportiva; se requiere un diseño y un propósito específico para alcanzar tal objetivo. Lo anterior demanda, por parte de los docentes, un conocimiento profundo de modelos de enseñanza-aprendizaje que busquen estos fines, lo cual va más allá del dominio de una técnica deportiva específica o el logro de un triunfo competitivo.

  • Para que los escenarios físico-deportivos puedan fungir con su rol formativo desde una perspectiva del desarrollo integral del educando (como bien se señala en el marco curricular de educación media superior), los docentes, educadores físicos y entrenadores deben ser entendidos como agentes fundamentales de cambio, tanto dentro como fuera del aula escolar.

  • Existe una clara desvinculación entre las necesidades que se detectan a nivel nacional y los recursos con los que cuentan los planteles educativos, entre ellos el perfil y los conocimientos que los cuerpos docentes requieren para la implementación de los nuevos marcos curriculares.

  • Las instituciones educativas responsables de la formación de base de los docentes del área de la actividad física, el deporte y la recreación carecen, en muchas ocasiones, de planes y programas de estudio actualizados que integren avances científicos en el campo del desarrollo humano y el manejo socioemocional.

  • No existe un sistema de medición de impactos que muestre el alcance que tienen los programas o acciones emprendidas en materia de actividad física-deporte y recreación en aspectos relacionados con estilos de vida activos y formación de competencias socioemocionales en el sistema escolar mexicano. Los instrumentos de medición que se plantean en el actual Plan Sectorial, corresponden a datos del Módulo de Práctica Deportiva y Ejercicio Físico (MOPRADEF), que evalúa la práctica físico-deportiva en población de 18 años y más a nivel nacional, sin contemplar rangos de edad a nivel preescolar, educación básica y media superior.

Durante nuestra participación en el conversatorio titulado El Nuevo Marco Curricular (NMC). Implicaciones prácticas, donde específicamente hablábamos de los desafíos que acompañan a la implementación del nuevo marco a nivel de formación docente, externábamos algunos elementos a tomar en cuenta en la línea de los aspectos antes mencionados.


Consideramos fundamental que los programas que forman a educadores físicos o profesionales del ámbito del movimiento humano, incorporen nuevas visiones de su profesión hacia saberes que contemplen el cuerpo y el movimiento desde una perspectiva más integradora, donde la función del educador no es sólo en términos del desarrollo de capacidades motrices, física o técnicas, sino desde una visión en la que el cuerpo y la motricidad humana sean entendidos en su expresión más integradora de la persona, al representar la conexión entre el individuo y su entorno. Por ello, el cuidado y el respeto que éste merece traspasa los fines funcionales y estéticos enmarcados en una lógica individualista para enaltecer su función relacional.

Ello requiere de un terreno epistemológico más amplio para los programas orientados a la formación de profesionales de la educación física y el movimiento humano, así como preparar a los futuros docentes en metodologías psicopedagógicas que les permitan diseñar situaciones de aprendizaje dirigidas al desarrollo de valores que abonen a la educación de ciudadanos íntegros

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Por otro lado, el componente socioemocional, normalmente dejado de lado en los programas formales de licenciatura y posgrado, se convierte, cada vez más, es un contenido básico para los docentes que están a cargo del proceso educativo de niños y jóvenes, que demandan una atención y acompañamiento más cercano por parte de sus profesores.


Aunado a la formación base de los profesionales de estos campos, la tarea de promover hábitos de vida saludables y activos trasciende los espacios de recreo o canchas deportivas; es una labor donde docentes y directivos están involucrados de manera cercana y, por tanto, es fundamental dotar a estos actores con las capacidades necesarias para el desarrollo e implementación de programas escolares que otorguen mayores oportunidades para ser físicamente activos y sanos.

Finalmente no se puede dejar de lado, el rol que juegan padres y tutores en esta tarea. Durante la pandemia, quedó de manifiesto que el papel que tomaron los padres en el proceso educativo de sus hijos fue clave para enfrentar la crisis generada durante el confinamiento, tal como lo demuestran los datos del estudio Estrategias escolares frente a los retos de la Pandemia Covid-19, realizado en escuelas de educación básica y media superior en el estado de Jalisco. Sería definitivamente un error pensar que las aportaciones de los padres de familia se acotan al periodo de la pandemia; son y seguirán siendo agentes centrales para el aprendizaje de sus hijos y para la adquisición de hábitos y valores para la vida, entre ellos hábitos de vida activos y saludables. ¿Cómo podemos apoyar a los docentes a entablar relaciones colaborativas con los padres de familia?, ¿cómo impulsar en los docentes la adquisición de habilidades y conocimientos que los lleven a fomentar los retos que presenta el currículum ampliado de la Nueva Escuela Mexicana, en la que los estilos de vida saludables es eje central?


Desde mi posición de profesora universitaria, considero que entre las múltiples acciones que se deberán emprender para poner en marcha el objetivo de otorgar un deporte para todos y todas, será lo relativo a la formación docente en las instituciones de educación superior, tanto desde la formación inicial con programas académicos que preparen profesionales capaces de afrontar las problemáticas y necesidades ya detectadas, como con programas de formación continua que permita a los profesionales del campo actualizar e incorporar a sus prácticas conocimientos y avances que se generen en el ámbito de la actividad física, el deporte y la recreación.


Referencia

CEMEJ (2021). Estrategias escolares frente a los retos de la pandemia Covid-19. Un estudio sobre la disrupción educativa. México: SEJ.




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