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Un espacio para la vinculación de aprendizajes aúlicos y saberes experienciales en el área rural





Patricio Ledezma Olvera

Supervisor de Educación Primaria, Tamaulipas

Red Temática de Investigación de Educación Rural

El Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) es una plataforma para el pronunciamiento público, impulsado por el Campo estratégico en modelos y políticas educativas del Sistema Universitario Jesuita (SUJ). Su propósito consiste en la construcción de un espacio de análisis informado y de posicionamiento crítico de las políticas y las reformas educativas en México y América Latina, arraigado en la realidad social acerca de las injusticias del sistema educativo, y recupera temas coyunturales y estructurales con relación a la agenda educativa vigente.

Los planes y programas de educación (Secretaría de Educación Pública,  2011) enfatizan el desarrollo de competencias que habiliten procesos cognitivos para aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir y aprender a ser. Desde estas perspectivas, la vinculación de los aprendizajes áulicos con los saberes experienciales adquiere gran relevancia. Los contenidos de libros de apoyo muestran evidencias y actividades que detonan las acciones mencionadas. Por ejemplo, la asignatura La Entidad donde vivo, referida, en este caso, al estado de Tamaulipas, contribuye de manera integrada a la formación de los alumnos que cursan el tercer grado para interactuar en su contexto con situaciones diversas de la vida cotidiana. Para el logro de estas competencias se toman en cuenta características, intereses y necesidades de los alumnos que cursan este grado escolar, así como sus conocimientos previos y experiencias cotidianas en el área rural. Freinet (1973, p. 14) señaló la importancia de relacionar los aprendizajes con el contexto inmediato:


En vez de dormitar frente a un texto de lectura, después de la clase de mediodía salíamos al campo que bordeaba la aldea. No examinábamos ya escolarmente a nuestro alrededor la flor o el insecto, la piedra o el río. Lo sentíamos con todo nuestro ser, no sólo objetivamente, sino con toda nuestra natural sensibilidad.


El horno panadero es una estrategia didáctica que se fundamenta en el desarrollo de los propósitos de la asignatura La Entidad donde vivo, específica del currículo del tercer grado de educación primaria, y puede incorporarse como un elemento indispensable en el desarrollo integral de los alumnos del nivel primaria para favorecer, “respetar y valorar el patrimonio natural y cultural de la entidad” (Secretaría de Educación Pública, 2011). El enfoque didáctico de las adecuaciones curriculares considera el tiempo histórico y el espacio geográfico para que los alumnos reconozcan las condiciones sociales y culturales que caracterizan su comunidad, e incluso les brinda elementos para reflexionar sobre los cambios ocurridos a lo largo del tiempo, con el fin de fortalecer el sentido de pertenencia a una escuela multigrado, así como a una comunidad rural con características de identidad particulares que, a su vez, comparte elementos culturales con otras comunidades que conforman la región centro del estado tamaulipeco. 

En lo que respecta a la región, abordada en los planes oficiales como una categoría de análisis espacial que integra el espacio geográfico, se considera como una entidad relativamente homogénea, caracterizada por la interrelación de uno o varios componentes que le dan identidad, y diferentes funciones en relación con otras regiones. En lo que respecta a la vida cotidiana, el componente del enfoque tiempo histórico es integrado en un momento específico a partir de actividades, tradiciones, costumbres, lenguaje y comida, entre otros. Estos conocimientos permitieron el rescate del patrimonio cultural tangible (el horno panadero de adobe, utensilios de cocina y otros objetos) e intangibles (tradiciones, costumbres, creencias, formas de comer, etc.) que las sociedades del pasado han dejado en el presente y que los estudiantes tendrán la encomienda de conservar. Bonfil (1993, p. 19) definió al patrimonio cultural como “un conjunto más o menos limitado de conocimientos, habilidades y formas de sensibilidad que les permiten a ciertos individuos apreciar, entender y (o) producir una clase particular de bienes”. 


Estos conocimientos y habilidades conforman el repertorio de competencias vinculadas con el estudio del espacio geográfico y del tiempo histórico que se desarrolla de manera gradual en la educación básica, por medio de las experiencias surgidas, por ejemplo, de la creación del horno panadero en la escuela primaria rural. Esto permitió a los alumnos involucrarse de manera activa en manifestaciones culturales y tradiciones propias de su comunidad rural, a la vez que les implicó percibir y observar actividades y construcciones que vuelven a ser punto de reunión entre los miembros de la comunidad a la que pertenecen, pues valoraron la diversidad que caracteriza a la entidad y permitió desarrollar empatía con sociedades de otros tiempos, representados por sus padres y abuelos, lo que brinda un sentido de pertenencia e identidad a partir del reconocimiento del pasado, la valoración de las prácticas culturales del presente y el devenir para el cuidado y preservación del patrimonio cultural. 


Esta experiencia de la escuela rural en Tamaulipas ayuda a reflexionar sobre la posibilidad de vincular los saberes aúlicos con las experiencias del alumno como miembro de la comunidad, e incluso con la posibilidad de trascender y preservar las tradiciones culturales que le son propias. Este ideal se ha materializado en una escuela rural multigrado de la región centro del estado con la construcción de un horno panadero.


El proyecto forma parte de las acciones de un grupo de la sociedad civil radicado en la capital del estado, e integrado por jóvenes empresarios entusiastas y comprometidos con la causa de aportar a la transformación de la comunidad, quienes han emprendido en la región un movimiento para revalorar y rescatar las tradiciones tamaulipecas a través de la cocina popular regional. La visión de la iniciativa se centra en los significados, la identidad y las tradiciones. En este sentido, el horno panadero de adobe, que funciona con leña, rescata elementos esenciales de la comunidad rural y los concentra en la escuela para valorar el trabajo artesanal que implicó construir la estructura a base de adobe, justo a un costado de la cancha cívica de la institución educativa, con lo que se promovió el retorno de la comunidad a la escuela, mediante la participación activa, el esfuerzo y el trabajo colaborativo.


Este esfuerzo de la sociedad civil, la comunidad rural y los docentes multigrado tiene un sólo fin: reivindicar el valor de la cocina rural regional, para concientizar a las nuevas generaciones sobre el sentido cultural de pertenencia y orgullo de sus orígenes, a la par de brindar la oportunidad de activar las economías regionales a través de la venta de los productos de repostería.


De esta forma, la construcción del horno panadero ha permitido a la escuela rural valorar la riqueza de las tradiciones de la comunidad que al paso de los años se habían desvanecido, al extremo de dar paso a la destrucción del horno panadero comunitario, con lo cual las técnicas y recetas se redujeron hasta quedar preservados en una sola persona. Con la llegada del proyecto, la señora que poseía las técnicas, quien a su vez era abuela de algunos alumnos de la escuela, se sumó a la comunidad escolar, accedió y participó con la mejor actitud para transmitir sus conocimientos y recetas con las madres de familia y alumnos para elaborar repostería y panadería. En esta dinámica, la disposición de los docentes multigrado y la apertura hacia la comunidad ha permitido rescatar usos y costumbres rurales.


En cuanto al tema de la producción panadera, las madres de familia han elaborado gorditas de horno, hojarascas y pan de elote, y con ello han transformado la cotidianeidad de la escuela, pues las familias acuden en la semana a realizar labores culinarias y a incentivar la participación y la concientización, lo que fortalece, además, un aspecto aún más relevante: las mujeres se han empoderado y han demostrado a las nuevas generaciones que son capaces de transformar y de generar comunidad en las áreas rurales. 


En el aspecto educativo, los docentes multigrado han incorporado las actividades comunitarias dentro de lo extracurricular, lo que ha facilitado que los alumnos encuentren valores como la identidad, que desarrollen un interés por las costumbres y tradiciones, lo que aporta una serie de elementos que fortalecen el desarrollo integral de cada uno de ellos. A su vez, el hecho de que los alumnos puedan adueñarse de habilidades propias del oficio de la panadería resulta más valioso aún, en un entorno social que presenta grandes retos en lo económico.  


En cuanto a los docentes multigrado, este tipo de actividades les demandó abordar la construcción de aprendizajes desde una perspectiva social, a partir de la valoración del proyecto del horno panadero y de la manera en que su construcción y puesta en marcha favorecería las competencias de los alumnos, de acuerdo con sus características socioculturales. De esta manera, se facilitó un espacio para que los docentes involucraran a los alumnos y las madres de familia en formas diversificadas de trabajo de tal forma que, luego de esta experiencia, los alumnos tienen un papel activo en la construcción de sus aprendizajes, y han remontado las actividades basadas en la memorización, poco significativas, para dar prioridad a lo vivencial a partir del cuestionamiento y la búsqueda de opciones para el reto que planteó rescatar la elaboración de repostería y el uso del horno panadero pues, como señalan Berger y Luckmann (2001), la realidad es una construcción social que permite la generación del conocimiento en la interacción. 


Las competencias desarrolladas por docentes y alumnos en torno a la experiencia derivada del horno panadero permitirán la revaloración de significantes culturales propios del entorno; estrechar el vínculo escuela-comunidad y conformar aprendizajes colaborativos en los que participen directivos, docentes, alumnos, padres de familia y comunidad en general.

Referencias

Berger, P. L., y Luckmann, T. (2001). La construcción social de la realidad. Madrid: Amorrortu. 2001. 

Bonfil, G. 1993 Nuestro patrimonio cultural: un laberinto de significados. En E. Florescano (comp.). El patrimonio cultural de México, México: CNCA/FCE

Freinet, C. (1973). Técnicas Freinet de la Escuela Moderna. México: Siglo XXI.

Secretaría de Educación Pública (2011). Programas de Estudio 2011. Guía para el maestro. Educación Básica Primaria. Tercer grado. México: SEP.

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